terça-feira, 27 de setembro de 2011

Os sinhozinhos vão a Paris

Texto publicado em: Escrevinhador

por Rodrigo Vianna

O Eduardo Guimarães já havia escrito aqui sobre o comportamento patético de jornalistas brasileiros em Paris. Meus colegas (!) parecem ter vergonha do presidente que tivemos durante 8 anos. Ou então, querem agradar aos patrões. Numa entrevista coletiva com o diretor da “Sciences Po” (instituição francesa que vai dar um título “honoris causa” a Lula), repórteres brasileiros pareciam enojados: por que Lula vai ganhar a honraria? “Ele não é um dos nossos”.

Qualquer presidente merece sempre tratamento crítico. E é nisso que os jornalistas vão se apegar para explicar o comportamento patético em Paris. Mas o que ocorreu lá foi diferente. Foi a manifestação de uma doença social brasileira. Doença que é mais grave entre esse batalhão raivoso que não suporta as 3 derrotas seguidas sofridas em 2002, 2006 e 2010.

Poder-se-ia (pronto, com ridículas mesóclises os brasileiros mostram que foram à Universidade, feito Janio Quadros) atribuir as perguntas ridículas em Paris a um certo mau-humor. O sujeito vai a Paris, vê aquela cidade maravilhosa, e fica de mau-humor. Sei. Na verdade, trata-se da herança escravocrata que está impregnada em tantos de nós brasileiros. A turma da Senzala só pode entrar na Casa-Grande se for “criado da casa”. Lula entrou na Casa-Grande pela porta da frente. Imperdoável.

Mas o relato fica mais eloquente na descrição do jornalista argentino do “Página 12″, que também estava lá. Normalmente, não gosto de argentino falando mal do Brasil. Dessa vez, é diferente. Ele fala mal da nossa imprensa trôpega, filha ideológica da Casa-Grande. Expõe o ridículo das perguntas feitas pelos repórteres brasileiros. E a classe do professor francês ao respondê-las. Na verdade, a descrição feita pelo “Página 12″ não é uma crítica ao Brasil. Ao contrário: é um tremendo elogio! Apesar dessa imprensa, o Brasil elegeu Lula 2 vezes. O Brasil derrotou a mentalidade escravocrata que domina nossa imprensa. Derrotou as capas da “Veja”. Derrotou Ali Kamel e sua obsessão de relativizar essa história de “preconceito racial”. Derrotou a família Frias (num almoço na “Folha, na campanha de 2002, Otavinho tentou humilhar Lula pelo fato de o líder o petista não ter diploma e não falar inglês). Derrotou a mentalidade de senhor de engenho que domina muitas redações brasileiras.

Mas os derrotados insistem. Deixemos ao jornalista argentino a tarefa de expor os sinhozinhos ao ridículo. Vou publicar no original, em espanhol. Se der tempo, traduzo depois. Vale a leitura.

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ESCRAVISTAS CONTRA LULA

Uno de los colegas preguntó si estaba bien premiar a quien se jacta de no haber leído nunca un libro. El profesor mantuvo su calma y lo miró asombrado. Quizá sepa que esa jactancia de Lula no consta en actas, aunque es cierto que no tiene título universitario. Tan cierto es que cuando asumió la presidencia, el 1º de enero de 2003, levantó el diploma que les dan en Brasil a los presidentes y dijo: “Lástima que mi mamá se murió. Ella siempre quiso que yo tuviera un diploma y nunca imaginó que el primero sería el de presidente de la república”. Y lloró.

“¿Por qué premian a un presidente que toleró la corrupción?”, fue la siguiente pregunta.

por Martin Granovsky, no “Página 12″

Pueden pronunciar sians po. Es, más o menos, la fonética de sciences politiques. Con decir Sciences Po basta para aludir al encastre perfecto de dos estructuras, la Fundación Nacional de Ciencias Políticas de Francia y el Instituto de Estudios Políticos de París.

No es difícil pronunciar Sians Po. Lo difícil es entender, a esta altura del siglo XXI, cómo las ideas esclavócratas siguen permeando a gente de las elites sudamericanas.

Hoy a la tarde, Richard Descoings, director de Sciences Po, le entregará por primera vez el doctorado Honoris Causa a un latinoamericano: el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva. Hablará Descoings y hablará Lula, claro.

Para explicar bien su iniciativa, el director convocó a una reunión en su oficina de la calle Saint Guillaume, muy cerca de la iglesia de Saint Germain des Pres, en un contrafrente desde el que podían verse los castaños con hojas amarillentas. Meterse en la cocina siempre es interesante. Si uno pasa por París para participar como ponente de dos actividades académicas, una sobre la situación política argentina y otra sobre las relaciones entre la Argentina y Brasil, no está mal que se meta en la cocina de Sciences Po.

Le pareció lo mismo a la historiadora Diana Quattrocchi Woisson, que dirige en París el Observatorio sobre la Argentina Contemporánea, es directiva del Instituto de las Américas y fue quien tuvo la idea de organizar las dos actividades académicas sobre la Argentina y Brasil de las que también participó el economista e historiador Mario Rapoport, uno de los fundadores del Plan Fénix hace 10 años.

Naturalmente, para escuchar a Descoings habían sido citados varios colegas brasileños. El profesor Descoings quiso ser amable y didáctico. Sciences Po tiene una cátedra de Mercosur, los estudiantes brasileños acuden cada vez más a Francia, Lula no salió de la elite tradicional de Brasil, pero llegó al máximo nivel de responsabilidad y aplicó planes de alta eficiencia social.

Uno de los colegas preguntó si estaba bien premiar a quien se jacta de no haber leído nunca un libro. El profesor mantuvo su calma y lo miró asombrado. Quizá sepa que esa jactancia de Lula no consta en actas, aunque es cierto que no tiene título universitario. Tan cierto es que cuando asumió la presidencia, el 1º de enero de 2003, levantó el diploma que les dan en Brasil a los presidentes y dijo: “Lástima que mi mamá se murió. Ella siempre quiso que yo tuviera un diploma y nunca imaginó que el primero sería el de presidente de la república”. Y lloró.

“¿Por qué premian a un presidente que toleró la corrupción?”, fue la siguiente pregunta.

El profesor sonrió y dijo: “Mire, Sciences Po no es la Iglesia Católica. No entra en análisis morales, ni saca conclusiones apresuradas. Deja para el balance histórico ese asunto y otros muy importantes, como la electrificación de favelas en todo Brasil y las políticas sociales”. Y agregó, tomando Le Monde: “¿Qué país puede medir moralmente hoy a otro? Si no queremos hablar de estos días, recordemos cómo un alto funcionario de otro país debió renunciar por haber plagiado una tesis de doctorado a un estudiante”. Hablaba de Karl-Theodor zu Guttenberg, ministro de Defensa de Alemania hasta que se supo del plagio.

Más aún: “No excusamos, ni juzgamos. Simplemente no damos lecciones de moral a otros países”.

Otro colega preguntó si estaba bien premiar a quien una vez llamó “hermano” a Muamar Khadafi.

Con las debidas disculpas, que fueron expresadas al profesor y a los colegas, la impaciencia argentina llevó a preguntar dónde había comprado Khadafi sus armas y qué país refinaba su petróleo, además de comprarlo. El profesor debe haber agradecido que la pregunta no citara, con nombre y apellido, a Francia e Italia.

Descoings aprovechó para destacar en Lula “al hombre de acción que modificó el curso de las cosas”, y dijo que la concepción de Sciences Po no es el ser humano como “los unos o los otros” sino como “los unos y los otros”. Marcó mucho el et, “y” en francés.

Diana Quattrocchi, como latinoamericana que estudió y se doctoró en París tras salir de una cárcel de la dictadura argentina gracias a la presión de Amnistía Internacional, dijo que estaba orgullosa de que Sciences Po le diera el Honoris Causa a un presidente de la región y preguntó por los motivos geopolíticos.

“El mundo se pregunta todo”, dijo Descoings. “Y tenemos que escuchar a todos. El mundo no sabe siquiera si Europa existirá el año que viene.”

En Siences Po, Descoings introdujo estímulos para que puedan ingresar estudiantes que, se supone, corren con desventaja para aprobar el examen. Lo que se llama discriminación positiva o acción afirmativa y se parece, por ejemplo, a la obligación argentina de que un tercio de las candidaturas legislativas deban ser ocupadas por mujeres.

Otro colega brasileño preguntó, con ironía, si el Honoris Causa a Lula formaba parte de la política de acción afirmativa de Sciences Po.

Descoings lo observó con atención antes de contestar. “Las elites no son sólo escolares o sociales”, dijo. “Los que evalúan quiénes son mejores son los otros, no los que son iguales a uno. Si no, estaríamos frente a un caso de elitismo social. Lula es un tornero que llegó a la presidencia, pero según tengo entendido no dio un ingreso sino que fue votado por millones de brasileños en elecciones democráticas.”

Como Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff en la Asamblea General de Naciones Unidas, Lula viene insistiendo en que la reforma del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial está atrasada. Dice que esos organismos, así como funcionan, “no sirven para nada”. El grupo Brics (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) ofreció ayuda a Europa. China sola tiene el nivel de reservas más alto del mundo. En un artículo publicado en El País, de Madrid, los ex primeros ministros Felipe González y Gordon Brown pidieron mayor autonomía para el FMI. Quieren que sea el auditor independiente de los países del G-20, que integran los más ricos y también, por Sudamérica, la Argentina y Brasil. O sea, quieren lo contrario de lo que piensan los Brics.

En medio de esa discusión llegará Lula a Francia. Conviene hacerle saber que, antes de recibir el doctorado Honoris Causa de Sciences Po, debe pedir disculpas a los elitistas de su país. Un obrero metalúrgico no puede ser presidente. Si por alguna casualidad llegó a Planalto, ahora debería guardar recato. En Brasil, la casa grande de las haciendas estaba reservada a los propietarios de tierras y esclavos. Así que Lula, ahora, silencio por favor. Los de la casa grande se enojan.

segunda-feira, 26 de setembro de 2011

Declínio e queda da turma toda

Texto publicado em: Carta Maior

A ansiedade e a perplexidade dos EUA atingiram um novo patamar quando a última projeção do FMI indicou que, ao menos em alguns aspectos, a economia chinesa ultrapassaria a dos EUA em 2016. Até recentemente, o Goldman Sachs apontava para 2050 como o ano em que ocorreria essa troca do primeiro lugar. Dentro dos próximos 30 anos, segundo o Goldman Sachs, provavelmente os cinco primeiros serão China, EUA, Índia, Brasil e México. A Europa Ocidental? Bye-bye! O artigo é de Pepe Escobar.


Há mais de dez anos, antes do 11 de setembro, Goldman Sachs previu que os países que integram o BRIC (Brasil, Rússia, Índia e China) fariam parte das dez maiores economias do mundo, mas não até 2040. A economia chinesa já está no segundo lugar deste ranking, o Brasil é o sétimo, a Índia a décima e a Rússia também está chegando perto. Em paridade de poder aquisitvo, as coisas parecem ainda melholes. A China está em segundo lugar, a Índia em quarto, a Rússia em sexto e o Brasil em sétimo.


Não é de surpreender, portanto, que Jim O’Neill, que cunhou o neologismo BRIC e é agora presidente da Goldman Sachs Asset Management, tenha dito que “o mundo não é mais dependente da liderança dos EUA e da Europa”. Afinal, desde 2007, a economia cresceu 45% na China, enquanto a economia dos EUA cresceu menos de 1%, número suficientemente surpreendente para fazer as pessoas revisarem suas previsões. 


A ansiedade e a perplexidade dos EUA atingiram um novo patamar quando a última projeção do Fundo Monetário Internacional indicou que, pelo menos em alguns aspectos, a economia chinesa ultrapassaria a dos EUA em 2016. Até recentemente, o Goldman Sachs apontava para 2050 como o ano em que ocorreria essa troca do primeiro lugar. Dentro dos próximos 30 anos, ainda segundo o Goldman Sachs, provavelmente os cinco primeiros serão China, EUA, Índia, Brasil e México. A Europa Ocidental? Bye-bye!


Um sistema despido da própria essência 


Um número sempre crescente de especialistas concorda que a Ásia lidera o mundo, embora ainda só sirva para preencher vazios na narrativa ocidental da civilização. Mesmo assim, falar do “declínio do ocidente” é uma ideia perigosa. A referência histórica chave aí é o ensaio de Oswald Spengler, de 1918, com esse título [1]. Spengler, homem de seu tempo, pensava que a humanidade funcionasse mediante sistemas culturais únicos e que ideias ocidentais não seriam pertinentes a, ou transferíveis para, outras regiões do planeta. (Contem essa aos jovens egípcios na Praça Tahrir.)


Spengler, é claro, capturou o zeitgeist [al. no orig. "espírito da época"] de outro século, dominado pelo Ocidente. Via as culturas como organismos que vivem e morrem, cada uma com alma única. O leste, o oriente, seria “mágico”, e o ocidente, “faustiano”. Misantropo reacionário, estava convencido de que o ocidente já alcançara o estágio supremo possível para civilização democrática – e, portanto, estaria destinado a conhecer o “declínio”.


Se lhe ocorreu que a coisa soa parecida com “choque de civilizações”huntingtonesco avant-la-lettre, não é pecado, porque se trata disso, exatamente.


Por falar em choques civilizacionais, será que alguém percebeu um tom de “pode até ser”, em recente matéria de capa da revista TIME, que retoma temas spenglerianos, sob a manchete “Declínio e Queda da Europa (e talvez do ocidente)” [2]? Nesse nosso momento pós-spengleriano, o “ocidente” é com certeza os EUA, e como aquela revista poderia ter suposto que não seria? Talvez? Uma Europa hoje sob profunda crise financeira estará com certeza “declinante”, enquanto permanecer inextricavelmente entrelaçada com, e sempre curvada para, “o oeste” – quer dizer, Washington –, apesar de testemunhar a simultânea ascensão econômica do que, às vezes pejorativamente, é chamado “o sul”.


Pensem no atual momento capitalista global, não como “clash” [choque], mas como “cash” [venda a dinheiro] de civilizações.


Se Washington está zonza, operando no piloto automático, acontece em parte porque, historicamente falando, seu momento como “única superpotência” do globo, ou, mesmo como “hiperpotência”, mal durou os notórios 15 minutos de fama de Andy Warhol – da queda do muro de Berlim e colapso da União Soviética, até o 11/9 e a doutrina Bush. O novo século americano consumiu-se em três atos carregados de húbris: 11/9 (o contragolpe); invasão do Iraque (guerra preventiva); e quebradeira de Wall Street em 2008 (capitalismo de cassino).


Simultaneamente, se pode argumentar que a Europa ainda preserva suas oportunidades não-ocidentais, que, de fato, a periferia sonha cada vez mais com subtítulos europeus – não norte-americanos. A Primavera Árabe, por exemplo, focou-se em democracias parlamentares ao estilo europeu, não no sistema presidencial americano. Além disso, por mais financeiramente ansiosa que esteja, a Europa ainda é o maior mercado do mundo. Em vários campos tecnológicos, rivaliza hoje, ou ultrapassa, os EUA, enquanto monarquias regressivas do Golfo Persa recorrem ao euro (e compram propriedades imobiliárias de luxo em Paris e Londres) para diversificar os portfólios.


Com ‘líderes’ como o neonapoleônico Nicolas Sarkozy, David (das Arábias) Cameron, Silvio (“bunga bunga”) Berlusconi e Angela (Dear Prudence [3]) Merkel, que ou não têm imaginação ou têm competência, a Europa, com certeza, não precisa de inimigos. Mas, declinante ou não, a Europa ainda pode encontrar outro amor na vida, se puser de lado o atlanticismo e apostar pesadamente em seu destino euroasiático. Pode abrir as sociedades, economias e culturas à China, Índia e Rússia, e pode empurrar o sul da Europa para que se conecte mais profundamente com a ascendente Turquia, o resto do Oriente Médio, a América Latina e a África (e, para isso, não precisa convocar mais bombardeios ‘humanitários’ da OTAN).


Verdade é que os fatos em campo falam de algo que vai bem além do declínio do ocidente: falam do declínio de um sistema ocidental que, nos últimos anos, foi despido de sua essência. O historiador Eric Hobsbawm captou o espírito do momento, quando escreveu em How to Change the World [4] [Como mudar o mundo] que “o mundo transformado pelo capitalismo”, que Karl Marx descreveu em 1848, “em passagem de eloquência lacônica, sombria, é reconhecidamente o mundo do início do século 21”. 


Numa paisagem na qual a política está sendo reduzida a espelho (quebrado) que reflete as finanças, e no qual produzir e poupar foram superados por consumir, pode-se já ver alguma coisa sistêmica. Como no verso famoso de William Butler Yeats, “o centro já não se mantém” [orig.the center cannot hold [5]] – e não se manterá [como centro coeso]. 


Se o ocidente deixa de ser o centro, o que, precisamente, deu errado?


Você está comigo, ou contra mim?
Vale a pena lembrar que o capitalismo foi “civilizado” graças à incansável pressão de incansáveis, resolutos movimentos da classe trabalhadora e a sempre presente ameaça de greves e, até, de revoluções. A existência do bloco soviético, modelo alternativo de desenvolvimento econômico (embora distorcido), também ajudou. Para apresentar-se como contraponto à URSS, os grupos dominantes em Washington e na Europa tiveram de comprar o apoio de suas massas, defendendo o que ninguém jamais se envergonhou de chamar de “o modo de vida ocidental”. Forjou-se complexo contrato social, que implicou o capital fazer concessões.


Agora, acabou. Já nada é assim em Washington, o que é óbvio. E cada vez menos é assim tampouco na Europa. Aquele sistema começou a fazer água – isso, sim, é total triunfo de uma ideologia! –quando o neoliberalismo tornou-se único sucesso da cidade. Abriu-se uma supervia expressa que partia diretamente dali, e levou todas as tendências mais frágeis da classe média diretamente para a situação de novo proletariado pós-industrial, ou, simplesmente, para o status de inempregáveis.


Se o neoliberalismo parece ainda vitorioso, é porque não há modelo realista, alternativo, de desenvolvimento. E, mesmo assim, o que o neoliberalismo possa ter ganho é muito discutível. Simultaneamente, os progressistas do mundo estão paralisados, como que esperando que a velha ordem derreta, ela mesma. Infelizmente, a história ensina que, como em encruzilhadas semelhantes no passado, o mais provável é que, à frente, se encontrem as vinhas da ira, ao estilo populista de direita, como tudo – ou, ainda pior, declarado fascismo.


“O ocidente contra o resto” é fórmula simplista que não basta nem para começar a descrever esse mundo. Imagine-se, em vez disso, um planeta no qual “o resto” tente ultrapassar o ocidente por várias vias, mas já absorveu o ocidente de vários modos ainda não descritos porque profundos demais. Aí está a ironia: sim, o ocidente “declinará”, Washington inclusive, e, mesmo assim, deixará ocidente por todos os cantos.


Sorry, esse modelo já era 
Suponha que você seja país em desenvolvimento, comprando no supermercado desenvolvimental. Você olha para a China e pensa que vê algo novo – um modelo consensual que acende todas a luzes em todos os lugares – ou você mesmo as acende? Afinal, a versão chinesa de boom econômico sem liberdade política pode não ser modelo a ser escolhido por outros países. Em vários sentidos, pode ser mais como artefato letal não aplicável, bomba de ação retardada feita de restos do conceito ocidental de modernidade, que se casou com fórmula de base leninista, e um único partido controla as pessoas, a propaganda e – crucialmente importante – também o Exército de Libertação do Povo.


Ao mesmo tempo, esse sistema está evidentemente tentando provar que, apesar de o ocidente ter unificado o mundo – do neocolonialismo à globalização –, isso não implica que tenha de governar o mundo para sempre, material e intelectualmente.


Por seu lado, a Europa comanda um modelo de integração supranacional, como meio para resolver problemas e conflitos, do Oriente Médio à África. Mas qualquer lojista já consegue ver evidências de que a União Europeia está à beira do esfacelamento, europeus bicam-se sem parar, inclusive com revoltas nacionais contra o euro, ira contra o papel da OTAN-Robocop global, e tanta arrogância cultural que a Europa já não tem capacidade, sequer, para entender – só para dar um exemplo – por que o modelo chinês faz tanto sucesso na África.


Ou digamos que nosso lojista olhe para os EUA, que, afinal, ainda é a economia n° 1 do mundo, seu dólar ainda é moeda mundial de reserva, e seu exército ainda é n° 1 em poder de destruição e ainda mantém o globo sob cerco militar. Seria visão impressionante, não fosse o fato de que Washington está em visível declínio, oscilando furiosamente entre um populismo manco e uma ortodoxia rançosa, e fazendo divulgação de um capitalismo de cassino, como ‘bico’, num beco, no tempo livre. É poder gigante, tomado de paralisia política e econômica à vista de todo o planeta, e não menos visivelmente incapaz de oferecer qualquer estratégia de saída.


Francamente, você compraria o modelo de qualquer desses? Onde, afinal, em mundo cada dia mais em desarranjo, alguém deveria procurar modelos, hoje em dia?


Uma das principais razões da Primavera Árabe foi o completo descontrole dos preços dos alimentos, carestia gerada, significativamente por especulação. Os protestos na Grécia, Itália, Espanha, França, Alemanha, Áustria e Turquia foram consequência direta da recessão global. Na Espanha, cerca de metade da população que tem hoje 16-29 anos – uma “geração perdida” hiper educada – está hoje desempregada, recorde europeu.


É o pior da Europa, mas na Grã-Bretanha 20% dos que têm 16-24 anos estão desempregados, mais que a média do resto da União Europeia. Em Londres, quase 25% da população em idade de trabalhar está desempregada. Na França, 13,5% da população é hoje oficialmente pobre –os que vivem com menos que 1.300 dólares/mês.


Como muitos em toda a Europa Ocidental estão vendo, o estado já rompeu o contrato social. Os indignados de Madrid colheram perfeitamente o espírito do momento: “Não somos contra o sistema. O sistema é que é contra nós.”


Vê-se aí a essência do abjeto fracasso do capitalismo liberal, como David Harvey explicou em seu livro mais recente O Enigma do Capital [6]. Mostra claramente que uma economia política “de empobrecimento em massa, de práticas predatórias que chegam ao assalto à luz do dia, sobretudo contra os mais pobres e vulneráveis que a lei não protege, tornou-se ordem do dia.”


A Ásia salvará o capitalismo global?
Pequim por sua vez está ocupadíssima remixando o próprio destino como Império do Meio global – arregimentando engenheiros, arquitetos e trabalhadores de infraestrutura do tipo que não bombardeia, do Canadá ao Brasil, de Cuba a Angola –, para deixar-se distrair muito pelos trabalhos atlanticistas no Oriente Médio e Norte da África [ing. Middle East and Northern Africa, MENA).


Se o ocidente tem problemas, o capitalismo global vive momento de retomada – não se sabe por quanto tempo –, com a emergência de uma classe média asiática, não só na China e Índia, mas também na Indonésia (240 milhões de pessoas, em modo ‘boom’) e no Vietnã (85 milhões). Nunca canso de deslumbrar-me quando comparo as maravilhas instantâneas e a bolha imobiliárias que se veem hoje na Ásia e o que havia quando vivi lá, em 1994, e aqueles países ainda viviam tempos de “tigre asiático”, antes da crise financeira pré-1997.


Só na China, 300 milhões de pessoas – ‘apenas’ 23% da população chinesa total – vivem hoje em áreas urbanas de médio a grande porte e recebem o que sempre se chamou “rendas das quais podem dispor”. Constituem, de fato, uma nação ‘só deles’, uma economia já equivalente a 2/3 da economia alemã.


McKinsey Global Institute [7] observa que a classe média chinesa compreende hoje 29% dos 190 milhões de lares do Império do Meio, e em 2025 alcançará espantosos 75% de 372 milhões de lares (se, claro, o experimento capitalista chinês não tiver, até lá, despencado de algum precipício, e a bolha imobiliária/financeira não explodir e afogar, na enxurrada, a sociedade).


Na Índia, com população de 1,2 bilhões, já há, segundo o Instituto McKinsey7, 15 milhões de lares com renda anual superior a 10 mil dólares; em cinco anos, as projeções indicam que serão 40 milhões de lares, ou 200 milhões de pessoas, naquele patamar de renda. E na Índia em 2011, como na China em 2001, a única saída é para cima (outra vez: enquanto durar essa retomada).


Aos norte-americanos, esses números talvez pareçam surreais (ou talvez comecem a preparar as malas de migrantes), mas renda anual de menos de 10 mil dólares/ano significa viver confortavelmente na China ou na Indonésia, enquanto, nos EUA, com renda familiar média de cerca de 50 mil dólares/ano, vive-se, praticamente, como pobre.


Nomura Securities [8] prevê que, em apenas três anos, as vendas no varejo serão maiores na China que nos EUA e que, assim, a classe média asiática pode, sim, “salvar” o capitalismo global por algum tempo – mas a preço tão alto, que a Mãe Natureza já deve estar conspirando, arquitetando vingança catastrófica, no que se chamava antigamente de ‘mudança climática’ e já se chama hoje, expressivamente, de “tempo esquisito”.


De volta aos EUA
Enquanto isso, nos EUA, o laureado presidente Barack Obama, Prêmio Nobel da Paz, continua a insistir em que todos vivemos num planeta EUA, excepcionalismo e tudo. Se essa cantilena tem eco doméstico, nem por isso é fácil de vender em mundo real no qual o primeiro jato de combate stealth [invisíveis nos radares] chinês será testado publicamente durante a visita do secretário de Defesa dos EUA à China. Ou quando a agência de notícias Xinhua, fazendo coro ao mestre Pequim, esbraveja contra os políticos “irresponsáveis” em Washington que participaram do recente circo do aumento do teto de endividamento; e aponta para a fragilidade de um sistema “salvo” da queda livre por promessa do Fed de fazer chover dinheiro gratuito sobre os bancos por, no mínimo, dois anos.


Washington não está sendo exatamente inteligente, ao confrontar a liderança de seu principal credor, dono de 3,2 trilhões de reservas em moeda norte-americana, 40% do total global, sempre intrigado pela continuada exportação letal de “democracia para idiotas”, das praias dos EUA para as zonas de guerra no Af-Pak, Iraque, Líbia e outros pontos quentes no Grande Oriente Médio. Pequim sabe bem que qualquer nova turbulência que os EUA provoquem no capitalismo global pode afetar as exportações chinesas, levar a colapso a bolha imobiliária-proprietária chinesa, e lançar as classes trabalhadoras chinesas em clima emocional de revolução linha (muito) dura. O que significa – apesar do que digam vozes estridentes à maneira de Rick Perry/Michele Bachmann nos EUA – que não há qualquer conspiração chinesa “do mal” contra Washington ou o ocidente. 


De fato, por trás da reverência que a China prestou à Alemanha (“principal exportador do ocidente” e “fábrica do mundo”) há significativa quantidade de produção controlada, mesmo, por empresas dos EUA, europeias e japonesas. 


Mais uma vez, o declínio do ocidente, sim – mas o ocidente já está tão profundamente presente na China, que não desaparecerá assim tão simplesmente nem tão rapidamente. Ascenda ou decline seja quem for, ainda permanece no mundo, como se vê hoje, um único sistema de desenvolvimento de comprar e comprar, que já está praticamente frito no Atlântico, e em pleno boom no Pacífico.


Se todas as esperanças de Washington sobre “mudar” a China são miragem, no que tenha a ver com o monopólio global do capitalismo, quem sabe que tipo de realidade nos espera?


Terra Desolada Redux
Os proverbiais bichos papões de nosso mundo – Osama, Saddam, Gaddafi, Ahmadinejad (curioso: são todos muçulmanos!) – foram criados para funcionar como miniburacos negros, atraindo para eles todos os nossos medos. Mas não salvarão o Ocidente, do declínio, nem salvarão a ex-única superpotência, de pagar por seus erros.


Paul Kennedy, de Yale, aquele historiador do declínio, nos lembra que a história varrerá a hegemonia dos EUA, certo como depois do verão vem o outono (certo como o colonialismo europeu foi varrido, apesar das guerras ‘humanitárias’ da OTAN). Em 2002, ainda na onda da invasão do Iraque, Immanuel Wallerstein, especialista em sistema-mundo, pôs o debate em termos claros, em seu livro O Declínio do Poder Americano [9]: a questão não é se os EUA estão em declínio ou não, mas se encontrarão modo de desabar com graça, sem causar excessivo dano a eles mesmos ou ao mundo. A resposta, nos anos que transcorreram de lá até hoje é bem clara: não.


Quem tem dúvidas de que, dez anos depois dos ataques do 11/9, a grande história global de 2011 foi a Primavera Árabe, ela mesma, sim, um subenredo do declínio do ocidente? Com o ocidente sucumbido num pântano de medo, islamofobia, crises financeira e econômica e até, na Grã-Bretanha, levantes de rua e saques, do Norte da África ao Oriente Médio as pessoas arriscam a vida para obter uma pitada de democracia à moda ocidental.


Claro, aquele sonho foi pelo menos parcialmente destroçado pela medieval Casa de Saud e seus asseclas do Golfo Persa, que impuseram feroz estratégia de contrarrevolução, com a ajuda prestimosa da OTAN, para alterar a narrativa, com sua campanha de bombardeios ‘humanitário’, e reafirmar a grandeza do ocidente. Como disse o secretário-geral da OTAN Anders Fogh Rasmussen, sem meias palavras, “Quem não consiga manter tropas além das próprias fronteiras não terá influência internacional, e o vácuo será ocupado por potências emergentes que não necessariamente partilham nosso pensamento e nossos valores.”[10]


Assim chegamos a 2011, o ano andando para o inverno. No que tenha a ver com Oriente Médio e Norte da África, o negócio da OTAN é manter EUA e Europa no jogo, os países BRICS fora dele, e os ‘nativos’, cada um no seu canto. Enquanto isso, no mundo atlântico, as classes médias mal se seguram em silencioso desespero; no Pacífico, a China segue em boom; e globalmente o mundo espera, sem respirar, pelo momento em que o próximo sapato econômico seja jogado contra o ocidente (e pelo seguinte, depois do próximo).


Pena não haver um neo-T.S. Eliot que faça a crônica dessa terra desolada[11], em farrapos, neomedievalista, em que se vai convertendo o eixo atlanticista. Quando o capitalismo chega à unidade de terapia intensiva, quem paga a conta do hospital são os mais vulneráveis – e a conta é invariavelmente paga em sangue.


NOTAS
[1] Der Untergang des Abendlandes, 2 vol. (1918-22), O Declínio do Ocidente. Jorge Luis Borges escreveu sobre o livro: “ideia confusa, mas estilo magnífico”, “páginas viris” (...) “nunca contaminadas pelo ódio peculiar àqueles anos” (BORGES, Jorge Luis, “Biografia sintetica”, in Textos Cautivos. Ensayos y reseñas en "El Hogar", Edición de Enrique Sacerio-Garí y Emir Rodríguez Monegal, Barcelona, Tusquets Editores, 1986, col. Marginales, núm. 92 [NTs].

[2] 22/8/2011, The Decline and Fall of Europe (and Maybe the West), emhttp://www.time.com/time/covers/0,16641,20110822,00.html

[3] Dos Beatles, 1968: “Querida Prudence, saia daí e venha brincar...” (Pode ser ouvida em http://www.youtube.com/watch?v=7ppmdvXsMBE)

[4] HOBSBAWM, Eric, How to Change the World, Tales Of Marx And Marxism, UK: Little Brown, 2011.

[5] “The Second Coming” [A Segunda vinda], 1921. O verso aparece na primeira estrofe: Turning and turning in the widening gyre / The falcon cannot hear the falconer; / Things fall apart; the centre cannot hold; / Mere anarchy is loosed upon the world (...) / The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere / The ceremony of innocence is drowned; / The best lack all conviction, while the worst / Are full of passionate intensity. Há várias traduções. Aqui uma delas, que sequer é a melhor, apenas para ajudar a ler: Girando e girando em círculos que se ampliam, / O falcão não pode ouvir os comandos do falcoeiro; / As coisas se despedaçam; o centro se desloca; / A anarquia está à solta no mundo, / A maré tinta de sangue está à solta e por toda parte / A cerimônia da inocência está sendo afogada; / Aos melhores falta qualquer convicção / Enquanto os piores estão plenos de ardor (Paulo Azevedo Soares, emhttp://www.interpoetica.com/site/index.php?/tradu%C3%A7%C3%B5es/W.B.-Yeats.html, 26/9/2011).

[6] HARVEY, David, O Enigma do Capital, Lisboa: Bizancio, 2011, 1ª edição.

[7]http://www.mckinsey.com/mgi/publications/china_urban_billion/executive_summary.asp

[8] http://www.investmentu.com/2011/February/asia-emerging-middle-class-consumer.html 

[9] WALLERSTEIN, Immanuel Maurice, O Declínio do Poder Americano, SP: Contraponto, 1ª. ed. 2004.

[10] Wall Street Journal, 24/8/2011,http://online.wsj.com/article/SB10001424053111903461304576524503625829970.html

[11] Leem-se fragmentos do poema “The Wasteland” [Terra Desolada], de T.S.Eliot, em boa tradução para o português, in Obra Completa – Volume I – Poesia. Tradução, introdução e notas de Ivan Junqueira, SP: Art Editora, 2004 (e em http://www.algumapoesia.com.br/poesia2/poesianet149.htm) [NTs].



Tradução: Vila Vudu (Com exceção dos três primeiros parágrafos, que foram traduzidos por Marco Aurélio Weissheimer)


Fonte original:
http://www.tomdispatch.com/post/175445/tomgram%3a_pepe_escobar%2c_will_asia_save_global_capitalism_/#more

sexta-feira, 23 de setembro de 2011

SUS exige verba mas mídia vende tributação insuportável, diz Jatene


Texto publicado em: Carta Maior
Em novo livro, diretor do Incor e ex-ministro da Saúde, Adib Jatene, diz que tecnologia impôs grandes mudanças à medicina em 40 anos. Frente a custos maiores e novo perfil epidemiológico do país, Sistema Único de Saúde precisa dobrar recursos. 'Esse é o grande problema', diz Jatene em entrevista exclusiva. 'Mídia faz população acreditar que carga tributária é insuportável.'
BRASÍLIA – O diretor geral do Instituto do Coração (Incor) e ex-ministro da Saúde, Adib Jatene, lançou nos últimos dias, em dobradinha com o atual ministro, Alexandre Padilha, o livro “40 anos de medicina. O que mudou”. São 200 páginas abrangendo a experiência de metade de uma vida que Jatene, aos 82 anos, sintetiza apontando a tecnologia como principal elemento transformador.

O avanço tecnológico levou à descoberta de novos tratamentos, permitiu diagnósticos melhores, praticamente erradicou doenças. Mas também afetou a relação entre paciente e médico, que se tornou mais impessoal. E encareceu custos na medicina, exigindo cada vez mais investimentos de um Estado que assumiu o compromisso constitucional de dar saúde gratuita para toda a população.

O problema dos custos é de difícil solução, na opinião de Jatene, porque o debate sobre o financiamento do Sistema Único de Saúde (SUS) tornou-se um tabu duro de quebrar.

"Quem controla a mídia faz a população acreditar que a carga tributária é insuportável", disse o médico à Carta Maior. "Mas, se você tirar a Previdência Social do orçamento, e a Previdência é um dinheiro dos aposentados que o governo apenas administra, vai ver que a nossa carga tributária está abaixo de 30%. É pouco para um país como o Brasil."

O leitor confere a seguir os principais trechos da breve entrevista exclusiva, concedida por telefone na última segunda-feira (19), antes de os deputados derrubarem a criação de um novo imposto para custear a saúde pública no Brasil.

Como o senhor resumiria o livro: o que mudou na medicina em 40 anos?


Jatene: O que mudou é realmente a tecnologia. Não só no Brasil, mas no mundo inteiro. O diagnóstico à distância, por meio de exames, afastou o médico dos pacientes, a conversa ficou abreviada.

Mas a tecnologia também dever ter ajudado, não?

Jatene: Ajudou muito, criou vacinas contra poliomelite, sarampo. Hoje, são doenças que não existem mais. E também criou técnicas menos invasivas.

O perfil epidemiológico do brasileiro mudou muito também? Isso tem impacto nos custos da saúde, que ficam maiores?


Jatene: Claro, esse é o grande problema.

E O SUS, que está fazendo 21 anos, está preparado para essa nova situação?

Jatene: É preciso que as pessoas entendam aritmética: é preciso ter recursos. Eu estimo que o orçamento do SUS precise dobrar, mas não há nenhuma possibilidade de dobrar.

Então o senhor é a favor de um novo tributo?

Jatene: Quando estive no governo, eu defendi a CPMF. Mas não estou mais. Apontar as fontes de financiamento não é responsabilidade minha, mas do governo e do Congresso.

Com essa sua experiência de médico e gestor, o que o senhor diria que conta mais para melhorar a saúde no Brasil: gestão ou financiamento?

Jatene: As duas coisas ao mesmo tempo são importantes. Já avançamos muito na gestão, os grandes hospitais de São Paulo, por exemplo, buscam gestores públicos. Mas faltam recursos.

quinta-feira, 22 de setembro de 2011

Dilma e a guerra que se anuncia

Texto publicado em: Brasília, eu vi

Por: Leandro Fortes

O movimento era previsível e as razões óbvias, mas não deixa de ser perturbadora a investida dos grandes grupos midiáticos ao governo da presidenta Dilma Rousseff, depois de um curto período de risível persistência de elogios e salamaleques cujo único objetivo era o de indispô-la – e a seu eleitorado – com o ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Digo que era um movimento previsível não apenas por conta do caráter ideologicamente hostil dos blocos de mídia com relação a Dilma, Lula, PT ou qualquer coisa que abrigue, ainda que de forma distante, relações positivas com movimentos sociais, populares e de esquerda. A previsibilidade da onda de fúria contra o governo também se explica pela transição capenga feita depois das eleições, um legado de ministros e partidos de quinta categoria baseado numa composição política tão ampla quanto rasa, e que, agora, se desmancha no ar.

Assim, pode-se reclamar da precariedade intelectual da atual imprensa brasileira, da sua composição cada vez mais inflada de jornalistas conservadores, repórteres raivosos e despolitizados, quando não robotizados por manuais de redação que os ensina desde a usar corretamente o hífen, mas também como se comportar num coquetel do Itamaraty. Mas sobre a indigência do comportamento da base aliada, é tudo verdade, como também é verdade que, ao herdar de Lula essa miríade de ministros-jabutis colocados na Esplanada dos Ministérios, Dilma aceitou iniciar o governo com diversos flancos abertos, a maioria resultado da aliança com o PMDB, e se viu obrigada a fazer essa tal “faxina” pela mídia, embora se negue a admiti-lo, inclusive em recente entrevista à CartaCapital.

Dilma caminha, assim, sobre a mesma estrada tortuosa do primeiro ano do primeiro mandato de Lula, quando o ex-operário chegou a crer, cegado pela venda de inacreditável ingenuidade, que as grandes corporações de mídia nacionais, as mesmas que fizeram Fernando Collor derrotá-lo, em 1989, poderiam ser cooptadas somente na base do amor e do carinho. Dessa singela percepção infantil adveio a crise do “mensalão”, a adoção sem máscaras do jornalismo de esgoto nas redações brasileiras, a volta do golpismo como pauta de reportagem e a degeneração quase que absoluta das relações entre o poder público e a imprensa.

Em 2010, agregados ao projeto de poder do PSDB e de seu cruzado José Serra, os grupos de mídia formaram um único e poderoso bloco de oposição e montaram um monolítico aríete com o qual tentaram derrubar, diuturnamente, a candidatura de Dilma Rousseff. Não fosse a capacidade de comunicação de Lula com as massas e a conseqüente transferência de votos para Dilma, essa ação, inconseqüente e, não raras vezes, imoral, teria sido vitoriosa. Perdeu-se, contudo, na inconsistência política de seus líderes, na impossibilidade de comparação entre os dois projetos de País em jogo e, principalmente, na transfiguração final – triste e patética – de Serra num fundamentalista religioso, homofóbico e direitista, cuja carreira política se encerrou na melancólica e risível farsa da bolinha de papel na careca.

Ainda assim, Dilma Rousseff foi comemorar os 90 anos da Folha de S.Paulo, sob alegada conduta de chefe de Estado, como se não tivesse sido o jornalão da Barão de Limeira o primeiro condutor do circo de mídia montado, em 2010, para evitar que ela chegasse à Presidência. Foi a Folha que publicou, na primeira página, uma ficha falsa da então candidata, com o intuito de vendê-la como fria guerrilheira de outrora, disposta a matar e seqüestrar inocentes, sequer para lutar contra a ditadura, mas para implantar no Brasil uma ditadura comunista, atéia e, provavelmente, abortista. O fim da civilização cristã no Brasil. Dilma sobreviveu à tortura e à prisão, mas não conseguiu escapar dessa armadilha, e foi lá, comemorar os 90 anos da Folha. Agora, instada a fazer a tal “faxina”, talvez esteja recebendo um salutar choque de realidade.

O fato é que o embate entre as partes, haja ou não uma Lei dos Meios, nos moldes da legislação argentina, não é só inevitável, mas também inadiável. A presidenta reluta, naturalmente, em iniciar um conflito entre a lei e os meios de comunicação, não é por menos. Ela sabe o quanto foi dura e a ainda é a vida dos colegas vizinhos da Venezuela, Argentina, Bolívia, Equador e Paraguai com os oligopólios locais. Faz poucos dias, um jornalista brasileiro, encastelado numa dessas colunas de horror da imprensa nativa, chamou a presidenta da Argentina, Cristina Kirchner, de “perua autoritária”, em resposta a leitores que lhe enviaram comentários indignados com um texto no qual ele a acusava, Cristina, de usar o próprio luto (o marido, o ex-presidente Néstor Kirchner, morreu em outubro do ano passado) para fins eleitorais. Implícito está, ainda, a questão do machismo (a “faxina” da nossa presidenta), ou melhor, a desenvoltura do chauvinismo, ainda isento de freios sociais eficazes.

Tenho cá minhas dúvidas se o mesmo jornalista, profissional admirado e reconhecido por muitos, teria coragem de se referir ao ex-presidente Fernando Henrique Cardoso como “pavão engabelado”, apenas para ficar na mesma alegoria do mundo animal atribuída a Cristina Kirchner, por ter posado de pai amantíssimo ao assumir, 18 anos depois, a paternidade de um filho da jornalista Miriam Dutra, da TV Globo – e, aos 80 anos, descobrir que caiu no golpe da barriga. Passou dois mandatos refém da família Marinho por conta de um menino que não era dele. Algum comentário sarcástico nas colunas e blogs da “grande imprensa” a respeito? Necas de pitibiriba. Com a presidenta argentina, mulher que enfiou o dedo na cara de um grupo midiático “independente” que sustentou uma ditadura nazista, responsável pelo assassinato de 20 mil pessoas, o colunista, contudo, se solta e se credencia a nos fazer rir.

Duvido que Cristina Kirchner fosse ao aniversário do Clarín.

terça-feira, 20 de setembro de 2011

Humberto Costa: Sobre Jefferson, Rubnei e José Dirceu


Texto publicado em: Viomundo

Humberto Costa: Meios de comunicação não querem que a verdade sobre eles seja debatida
por Conceição Lemes


Na semana passada, três fatos  tinham tudo para ser notícia na mídia. Porém, foram praticamente ignorados.
Roberto Jefferson nega ao STF a existência do mensalão
“Empresário” pede desculpas ao PT por mentiras no Jornal Nacional
Repórter da Veja realmente tentou violar o quarto de José Dirceu em hotel
Hoje, mais cedo entrevistei o senador Humberto Costa (PT-PE) sobre esses fatos.
Viomundo –  O ex-deputado Roberto Jefferson, presidente do Partido Trabalhista Brasileiro (PTB), afirmou em sua defesa ao Supremo Tribunal Federal (STF) que não houve o mensalão, denunciado, em 2005,  por ele à Folha de S. Paulo e que o restante da mídia corporativa embarcou.  Foi só “pura retórica”, “modo de dizer”. O que o senhor acha dessa posição dele agora?
Humberto Costa — Na verdade, é uma estratégia da defesa do ex-deputado.  Naquele momento, muito marcado pela raiva que estava destilando contra o PT, contra o presidente Lula, ele apresentou aquela versão dos fatos, acabou produzindo muitos desgastes, inclusive a criação de uma CPI, que quase leva à derrubada do governo Lula.
Agora, seis anos depois, ele retira o que disse. Tudo isso como uma estratégia de defesa, mesmo porque ele precisaria provar à Justiça a defesa do que ele havia formulado.
Então, perde força a própria denúncia. E perde força ele como pessoa dotada de credibilidade, para se manifestar em relação a temas semelhantes.
Viomundo — Rubnei Quícoli pediu desculpas ao PT nos processos que a direção nacional move contra ele em Brasília. Quicoli é aquele “empresário”, todo vestido de preto que, durante a campanha eleitoral de 2010, apareceu no Jornal Nacional fazendo graves denúncias à então candidata Dilma Rousseff e ao PT. Na época, apesar da razoável ficha corrida – já havia sido preso por receptação de carga roubada, entre outros crimes –, foi levado às instalações da TV Globo, onde gravou seu “depoimento”. Qual a sua opinião sobre esse “pedido de desculpas”?
Humberto Costa – Do ponto de vista de comunicação esse caso é ainda mais grave, pois uma emissora de TV deu ares de credibilidade a alguém que reconhecidamente não tinha credibilidade.
Houve manipulação, uma utilização desse cidadão, que, sem ter provas, acusou o PT. Isso gerou prejuízo eleitoral na campanha da presidenta Dilma.
Eu defendo que o simples pedido de desculpas não deva encerrar esse processo, porque  os prejuízos, os danos à imagem do partido, à própria candidatura e à própria presidenta foram flagrantes. Esse processo tem de continuar.
Viomundo – O terceiro fato que foi notícia, mas a mídia ignorou foi a conclusão da Polícia Civil do Distrito Federal  sobre a tentativa de invasão do quarto de José Dirceu. O delegado confirmou que o jornalista Gustavo Ribeiro, da revista Veja, realmente tentou violar o apartamento José Dirceu, no Hotel Naoum, em Brasília, no dia 24 de agosto.  O que pensa sobre esse caso?
Humberto Costa – Para mim, é um episódio também da maior gravidade. Quem quer que tenha sido espionado dessa forma, que tenha tido a sua privacidade invadida, sofreu um prejuízo expressivo. As próprias pessoas que ali estiveram — não cabe a ninguém fazer qualquer tipo de prejulgamento — também tiveram a suas imagens associadas a algum tipo de delito, que não aconteceu. Na verdade, ali, o delito foi praticado pelo jornalista e pela revista.
A conclusão de que realmente  houve essa tentativa de invasão denota uma atividade ilegal.  Isso macula muito a credibilidade de revista e coloca em debate a necessidade de a sociedade ter instrumentos para se defender em situações como essa, assim como das duas anteriores.
Viomundo – Senador, quem vai pagar a conta pelos prejuízos que o PT alega ter sofrido?
Humberto Costa — Esse é um dos grandes problemas que nós temos em relação às leis brasileiras, especialmente as leis que dizem respeito ao funcionamento das empresas de comunicação.
Na verdade, quando se fala em democratização dos meios de comunicação muita gente quer passar a leitura de que se está falando em cerceamento da liberdade de imprensa, tentativa de intromissão no conteúdo das matérias jornalísticas. Quando, na verdade, não é nada disso.
Uma das razões pelas quais estamos propondo a democratização dos meios de comunicação é para que, em situações como essas, as pessoas e instituições que tenham sido caluniadas, que tenham sido vítimas de mentira, possam ter um espaço semelhante na mídia  àquele que tiveram os seus detratores, os seus acusadores.
No caso do ” mensalão”, o prejuízo que tivemos não pode ser reparado totalmente. No entanto, nós vamos tentar dar divulgação à posição do ex-deputado. O próprio Supremo Tribunal Federal receberá e analisará essa defesa.Tenho certeza de que a sociedade saberá entender o que, de fato, aconteceu.
Viomundo – E no caso da Globo que deu a palavra a uma pessoa sem a menor credibilidade, como fica?
Humberto Costa – O que acontece com uma instituição de comunicação que, sem o devido cuidado, leva aos seus estúdios dando áreas de credibilidade uma pessoa, sem provas e que se disponha a fazer acusações?
Sem dúvida, isso não dá mais para ser reparado . Por isso  acho que os processos movidos contra o tal ‘empresário’ devam ser mantidos. Fica claro  também que é preciso aperfeiçoar a legislação que trata dos órgãos de comunicação no Brasil.
Viomundo – Nos três episódios, a mídia esteve envolvida. Como levar essa discussão para a sociedade, já que mídia diz que a regulação dos meios de comunicação seria uma forma de cercear a liberdade de imprensa?
Humberto Costa – Teremos de fazer todos os esclarecimentos à sociedade. Mas já sabemos que será uma tarefa difícil. Há uma tentativa clara de impedir qualquer discussão sobre a democratização dos meios de comunicação, tachando esse debate como cerceamento à liberdade de imprensa, quando na verdade não é.
Nós temos de discutir o que fazer em situações como essas apontadas por você, quando há calúnia ou quando uma notícia mal investigada se transforma em uma denúncia, acarretando prejuízos os mais diversos.
Nós temos de discutir como fica o direito de resposta. A indenização a pessoas e instituições que tenham sido vítimas desse tipo de atividade ilegal e criminosa, como no caso da tentativa de invasão ao quarto de José Dirceu, não deve ser simbólica; a indenização deve ser expressiva.
Outra coisa que faz parte dessa discussão é questionar se é justo, correto, que uma única empresa detenha a propriedade de rádio, televisão, jornais, redes sociais. Também se isso não  representa uma concentração negativa em relação à democracia dos meios de comunicação.
É importante discutir também se é justo que políticos tenham direito a ter rádios e televisões. Eu acho que eles não deveriam ter, a legislação deveria coibir isso.
São essas questões que tem de ser discutidas e não nenhum tipo de proibição à expressão do pensamento, das ideias de quem quer que seja.
E isso não é fácil. A forma de se fazer esta discussão é por meio dos meios de comunicação e eles se fecham inteiramente à possibilidade de a verdade ser colocada  nesse debate.